#Libro No nos damos cuenta, porque es una muerte lenta, casi imperceptible, igual que un tumor avanzando con parsimonia dentro del cuerpo de un anciano. Pero está enfermo, y se muere, poco a poco se muere, y si se presta atención a los detalles uno es capaz de reconocer con pesadumbre los síntomas de la enfermedad. Por ejemplo, al ver la tele, y observar un rótulo informativo que confunde la b con la v, haciéndonos sangrar los ojos; o al tomar el metro, y contemplar el horizonte del vagón plagado de usuarios con la vista absorta en sus móviles, usuarios que en otro tiempo, hace no mucho, también fueron lectores; o al llegar a casa, y rendirte a la evidencia de que, por más que los criaste en medio de una selva de libros, has fracasado y no hay manera: a tus hijos la lectura les aburre, todos sus ídolos son youtubers. Se está muriendo, por eso sabes que todo esto es una tozudez, tercos caprichos de animal viejo: seguir escribiendo, seguir leyendo, seguir amando una vida escr...